¿La UE prohibe la medicina natural?

En las últimas semanas me han llegado, tanto al correo como a Facebook, varios mensajes animándome a firmar una petición para salvar la medicina natural. El motivo, que la UE planeaba prohibir, desde el 1 de mayo, numerosas hierbas medicinales y remedios caseros. El caso es que la iniciativa lleva recogidas más de 700 mil firmas, y es que reúne todos los elementos para caernos en gracia: el intento de prohibición, desde fuera, de algo tan “inocuo” y aceptado por todos como las plantas medicinales. Y además – se alega – se hace para enriquecer aún más a las farmacéuticas. Acabáramos, ¿dónde hay que firmar?.

 

Sin embargo, un leve vistazo, aunque sea rápido, a la directiva de la UE nos ayuda bastante a clarificar  las cosas. Primero: la directiva en cuestión es la 2004/24/CE. Efectivamente, se trata de una Directiva de 2004, no de una nueva directiva como se afirma en el texto de petición de firmas. Pero vamos al contenido. Como no podía ser de otra manera, todos los medicamentos necesitan una autorización para poder ser vendidos en la UE. Y los naturales también. Pero lo curioso es que lo que hace la directiva es crear un procedimiento simplificado de registro para medicamentos tradicionales a base de plantas que hayan demostrado que no son nocivos y que se lleven usando al menos 15 años en la Unión Europea. Es decir, facilita el proceso a las medicinas tradicionales, no las prohíbe. ¿Y de donde viene entones la polémica? Pues que la directiva, que ya hemos dicho que era de 2004, establecía un periodo de 7 años para registrar los medicamentos bajo este procedimiento simplificado, y ese periodo vencía este pasado 1 de mayo. Así, los solicitantes han tenido 7 años para registrar el medicamento, y los que no lo hayan hecho a fecha de 30 de abril de 2011, no pueden estar en el mercado desde el 1 de mayo. Eso sí, los fabricantes pueden seguir solicitando el registro en el momento que quieran.
Por lo tanto, la “nueva” directiva no prohíbe los medicamentos tradicionales, infusiones, terapias alternativas ni nada parecido, más bien todo lo contrario, facilita el proceso de registro de las mismas, atendiendo a las garantías de inocuidad que se derivan de su uso tradicional. Desconozco qué interés puede haber en afirmar que se van a prohibir las medicinas tradicionales (seguramente publicidad), pero estoy convencido de qué más de la mitad de la gente que ha firmado lo ha hecho sin saber ni de que va la directiva. De todas formas, si después de leerla sigues queriendo firmar, puedes hacerlo aquí.

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