La ranita de vaqueros azules

Acaba de llover, pero el sol ya empieza a abrirse paso entre las nubes y el calor aprieta. Mientras rema suavemente por los canales de Tortuguero, Rey Brown yergue la cabeza, alerta, y empuja su bote hacia una pequeña playa en mitad de la selva.
– ¿Quieren ver algo curioso? – nos pregunta – En un ratito nomás vuelvo, agarrénse aquí.
Y desaparece en la espesura, con paso seguro y decidido a pesar de sus pies descalzos. Vuelve a aparecer a los 5 minutos, sonriendo y trayendo algo entre las manos.
– Vean –  nos dice – , y nos enseña esto:

 

 

La rana de la imagen es conocida como rana “blue jeans” y aparte de ser todo un emblema en Costa Rica, tiene una biología de lo más curiosa, como vamos a ver a continuación. Esta rana es famosa por ser una de las “ranas de dardo” que los indígenas usaban para untar las puntas de sus flechas, impregnándolas del veneno – fundamenalmente pumiliotoxinas – que tienen en la piel. Aunque los vivos colores de la piel de la rana ya dicen “peligro” a gritos (hay más de 30 variantes, aunque la más habitual es rojiza con las ancas traseras azules, de ahí el nombre de “blue jeans”), sin embargo, no es la rana la que produce el veneno sino que lo adquiere zampándose hormigas de los géneros Brachymyrmex y Paratrechina y ácaros de la familia de los Oribátidos, que constituyen el 90% de su dieta. De hecho, se ha comprobado que si se alimenta a las ranas en cautividad con moscas de la fruta normales (Drosophyla), pierden su toxicidad. Cuando se alimenta de estos insectos, como la rana no puede metabolizar los alcaloides que contienen, lo que hace es excretarlos hacia la piel, de ahí su toxicidad.
La rana “blue jeans” se distribuye por todo el sur de Centroamérica, desde Niacaragua hasta Costa Rica y Panamá, y como ya hemos dicho era usada por las tribus indígenas – emparentadas con los mayas –  para cazar animales. Sin embargo, nuestra ranita es bastante menos tóxica que su prima la rana de dardo dorada (Phylobates terribilis), que puede llegar a matar a una persona sólo con tocarla, por lo que los indios no frotaban directamente la punta de la flecha con la rana, sino que preparaban un ungüento con la piel de la rana triturada y macerada. Además, ya que la cantidad de veneno no es demasiado alta, lo utilizaban sobre todo para provocar una parálisis en los animales y luego rematarlos.
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Phylobates terribilis: su inocente apariencia esconde un veneno muuuy chungo. Fuente
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Oophaga pumilio: no es tan tóxica, pero casi que yo tampoco la tocaría… Fuente
Pero lo mas curioso de esta rana es su biología, sobre todo su reproducción. Clasificada durante mucho tiempo dentro del género Dendrobates (como casi todas las ranas dardo), los científicos tuvieron que replanetarse su clasificación cuando observaron un curioso comportamiento: comprobaron que las larvas se alimentan exclusivamente de huevos infértiles que pone la madre, así que decidieron rebautizarla como Oophaga pumilio. Aunque las ranas viven entre la hojarasca cerca del suelo, al poco de nacer la madre se lleva a los renacuajos, uno a uno y a la espalda, hasta el interior de una Bromelia, una planta epífita que crece en las ramas de los árboles y donde todos los que tenéis esta planta en casa sabréis que siempre hay – o debería haber – agua acumulada. Durante al menos seis semanas, la madre sube cada dos días hasta la bromelia y pone huevos sin fecundar para alimentar a su prole, que estimula este comportamiento vibrando de una manera determinada que excita la cloaca de la madre. Mientras, el padre se encarga de defender la puesta y de que ésta siempre tenga agua suficiente, transportándola en su cloaca si es necesario. Pero aunque parezcan unos padrazos, estudios recientes han comprobado que la madre y las crías no se reconocen entre sí, sino que la madre identifica la bromelia donde dejó a los renacuajos y alimenta a todos los que haya allí, independientemente de si son sus hijos biológicos o no. De igual manera, las larvas vibran siempre que hay una rana adulta cerca, aunque no sea su madre. Así que el título de madre del año, de momento, tendrá que esperar.
Bromelias en un árbol de Costa Rica. Sí, allí arriba se llevan a los renacuajos…

NOTA: este post participa en la XII Edición del Carnaval de Biología que hospeda “Blog de laboratorio“.

2 Comments

  • Anónimo

    22 febrero, 2013 at 15:48 Responder

    Que mona es la rana blue jeans!

    🙂

  • Anónimo

    22 febrero, 2013 at 15:50 Responder

    Si guapa es muy interesante

    😉

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