#CookJesusDay: Cristofado de cordero de Dios al clavo

El cristofado de cordero de Dios es uno de los platos más completos de la cocina tradicional atea. Es ideal para primeras comuniones, ya que constituye una alternativa sabrosa y nutritiva para consumir por primera vez el cuerpo de Cristo, y también como plato fuerte para días fríos.

Dificultad: fácil
Tiempo de cocción: 3 horas

INGREDIENTES: para 12 comensales (una última cena standard)

El cristofado, listo para servir y aderazado con los clavos

– Un cristo*

– 2 cebollas
– 2 tomates
– 2 dientes de ajo
– 1 kg de patatas
– 4 zanahorias
– sal
– pimienta
– vino (o sangre de Cristo)
– 2 hojas de laurel
– aceite

 

*Aunque cualquier cristo que encontremos en una ermita o iglesia nos podría servir, lo ideal es un cristo de procesión, que son de mayor tamaño y al menos una vez al año se sacan a que les de el aire, lo cual se nota en el sabor. Pero si donde vivís no se hacen procesiones, cualquier Cristo de madera nos servirá, sea policromada o no. Si la madera es policromada es recomendable decaparlo antes de marcarlo (ver preparación), ya que la pintura suele darle al guiso un toque demasiado barroco. No recomendamos el uso de otros cristos de escayola, piedra o cristos de mayor tamaño, ya que normalmente suelen salir duros e indigestos.

Ejemplos de cristos “camperos”, criados al aire libre
PREPARACIÓN:
Antes de dorar el Cristo debemos extraerle los clavos, que dejaremos en remojo durante media hora para que se ablanden. También debemos extraerle la cruz, que descartaremos. Como hemos dicho, si el Cristo es policromado es recomendable, aunque no imprescindible, decaparlo. A continuación, doramos el Cristo en una olla con un generoso chorro de aceite, y cuando empiece a tomar color, añadimos las cebollas troceadas y los tomates y los ajos picados, junto con el laurel. Al cabo de un par de minutos, añadimos 1/2 litro de agua caliente, tapamos, y dejamos hervir durante unos 45 minutos, meneando la cazuela cada cierto tiempo para que no se pegue.
Pasado ese tiempo, añadimos las patatas y zanahorias troceadas, y dejamos cocer 2 horas más a fuego lento. Con otras carnes se recomienda añadir un chorro de vino, pero el cordero de Dios suele segregar su propia sangre de Cristo, que como todos sabemos, es vino, así que podemos ahorrarnos este paso. Cuando esté todo bien cocido, rectificamos de sal y emplatamos, sirviéndolo en plato hondo y añadiendo virutas de clavo como aderezo y adorno.
¡Buen provecho!

* Esta entrada forma parte de la iniciativa #CookJesusDay, promovida por Andrés Diplotti, maestro creador de La Pulga Snob. Aunque J. Krahe haya sido finalmente absuelto, la ley que permitió que se le llevara ante la justicia sigue vigente. Porque nadie debería ser imputado por hacer burla de las ideas, ni siquiera las religiosas. Porque se debe respetar a las personas, pero NO a las ideas, #CookJesusDay.

 

2 Comments

  • Anónimo

    24 noviembre, 2012 at 19:12 Responder

    Típico ejemplo de cómo los ateos no pueden vivir sin Dios.

  • Anónimo

    13 octubre, 2014 at 08:37 Responder

    Sugiero a este valiente librepensador que adapte la receta para los de credo musulmán, con Mahoma o Alá como ingredientes.

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