Un autobús se balanceaba, sobre madera laminada

No dudo de que sea un gran tipo, pero la verdad es que nunca he soportado la vocecita chillona de Pablo Motos – y tampoco esa aparente necesidad de bailar todo el rato – y hace ya mucho tiempo que dejé de ver El Hormiguero. Sin embargo, sé que de vez en cuando alguno de los retos del así llamado “Hombre de Negro” tiene su áquel, y este es el caso del que os traigo hoy.

El reto consistía, básicamente, en subir un autobús lleno de gente a un balancín y conseguir que quedara en equilibrio durante diez segundos. Dejando aparte la pericia del conductor – no queráis imaginar la que habría liado de ser yo – no es el reto en sí lo que me llamó la atención, al fin y al cabo sólo había que ir trasladando gente de atrás adelante hasta que se equilibrara. Lo más llamativo para mí fue la construcción del balancín, formado por dos enormes vigas de madera de pino de la marca de garantía pino Soria-Burgos, como se encargaba de recordarnos una enorme pegatina.

Y me llamó la atención, aparte de por la ya consabida deformación profesional – no digáis que no llevo tiempo avisando – porque las vigas, de 11 metros de largo cada una y una sección de 40×40 cm, no es que no se rompieran, sino que ni siquiera se combaban lo más mínimo bajo las 24 toneladas de peso del autobús. Y me consta que podrían haber aguantado hasta 3 veces ese peso. – ¿Y cuál es el secreto de ese aguante rozando lo paranormal? – os preguntáreis. Pues quedáos con estas dos palabras: madera laminada.

La madera laminada está formada por planchas de madera de sierra, normalmente no demasiado grandes, que se unen las unas a las otras mediante colas y se prensan. En sentido longitudinal (a lo largo) las planchas se encajan mediante unos perfiles en forma de diente que se enganchan uno dentro del otro en el extremo de la lámina. Una vez prensada esta unión es tan fuerte que en principio permite “crear” láminas de longitud ilimitada. Pero la verdadera clave está en que esas láminas, una vez que se cortan del tamaño deseado, se colocan una sobre otra (antes se embadurnan de cola de resina) y se prensan otra vez, creando un elemento del grosor que queramos.
Encajando las piezas
El proceso: unión, cepillado, encolado y prensado de las piezas
Las ventajas de este tipo de madera son muchas: para empezar, como ya he dicho, se pueden construir vigas del tamaño que queramos, y la resistencia a la flexión es hasta un 30% superior que la madera maciza de las mismas dimensiones. Además, al colocar las láminas ya se intenta que los nudos queden “repartidos” en la viga, y así se evitan posibles puntos débiles que puedan dar guerra.
Repartiendo los nudos

La madera laminada también permite aprovechar piezas de menor dimensión, reduciendo la presión sobre los grandes árboles. De hecho, como estas láminas se secan antes de encolarse, también se reduce el tiempo y el coste de secado, que para una pieza maciza tan grande sería inmenso. Y permite dar forma a cada lámina antes de unirlas, con lo que se pueden hacer formas curvas, más atractivas y estructuralmente más eficientes.

Imaginad el tamaño del árbol que necesitaríamos para construir estas vigas macizas…
Así que en definitiva la gran ventaja de esta madera es que nos permite crear vigas de gran tamaño, sin casi limitaciones en espesor, largo y ancho, y además con la forma que queramos, con lo que es ideal para viguería en pérgolas, techos y cubiertas de grandes dimensiones y formas complejas. La parte mala es que es relativamente cara, ya que se necesita equipamiento bastante específico. Aunque donde más se usa es en Escandinavia, Canadá y Alemania, en España es cada vez más fácil encontrar ejemplos del uso de este tipo de madera, sobre todo en grandes construcciones, y si os fijáis seguro que véis alguna. Os dejo un par de ejemplos que puede que os suenen:
MERCADO DE SANTA CATALINA -BARCELONA-
Interior de la cubierta del Mercado de Santa Caterina, en Barcelona

 

La cubierta de las bodegas Protos, en Peñafiel (Valladolid), de Richard Rogers

 

¿Lo véis? ¡Os dije que era madera laminada!

Y para acabar, un par de vídeos donde se explica de manera muy clara el proceso de fabricación de la madera laminada, emitidos en su día en la 2 dentro de la serie “Vivir en madera”. Gracias a Oscar García (@oscargarcom) por hacer saltar la liebre!

 

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