¿Cómo sobreviven los árboles al invierno?

No sé si condicionado por las bajas temperaturas y las nieves que todavía – si, todavía – cubren el paisaje de Quebec, pero el caso es que hace tiempo que quería escribiros de esto. Es decir, de las adaptaciones que presentan los árboles para hacer frente al frío. Porque no os penséis que los árboles disfrutan con las temperaturas bajo cero, no, que a ellos lo que les gusta es el sol y el calorcito (acompañados de agua, eso sí).

Parecen tan panchos, pero están deseando que llegue la primavera

El caso es que trasteando por la web, dí con un vídeo – en inglés – que resumía bastante bien lo que yo os quería contar, y en tan sólo 3 minutitos. Así que, en vez de soltaros un rollo para contaros lo mismo del vídeo, pensé que iba a ser más eficiente ponerme en contacto con los editores del vídeo  – la gente de MinuteEarth – para proponerles traducir los subtítulos al español. Así que eso es lo que hecho en un ratejo suelto, traducir los subtítulos de este video. Han tardado un poquito en aceptar mi traducción, pero aquí os dejo el vídeo en cuestión:

Así que ya sabéis, el delicioso sirope de arce se lo debemos a las adaptaciones de los árboles para combatir el frío.

Árboles preparados para la recogida de la savia de arce, de la que se extrae el sirope. Abajo, “tire d’érable”, que se prepara vertiendo sirope caliente sobre la nieve, de manera que se forma un caramelo tipo toffee

Antes de acabar, una pequeña matización: no es exactamente igual el proceso por el que se forman burbujas en invierno (que depende sobre todo del tamaño de los vasos), que el que ocurre en periodos de sequía. En este último caso, como bien se explica en el vídeo, las burbujas se aspiran a veces desde los tejidos adyacentes, por lo que al final, lo que determina si se forman más fácilmente o no es la cantidad y el tamaño de los poros en las paredes de los vasos, más que el tamaño de los propios vasos. Lo que pasa es que no existen árboles con poca resistencia al embolismo por frío (vasos anchos) que a la vez sean resistentes al embolismo por sequía (pocos poros y de pequeño tamaño). Las razones exactas de esto aún no las sabemos, pero bien podría ser que ambos rasgos se transmitan juntos debido a un caso de ligamiento genético. ¿No es apasionante lo que aún nos falta por saber?

2 Comments

  • Copépodo

    20 marzo, 2014 at 20:25 Responder

    ¡Cómo molan las fotos! Ya sabes que tengo una debilidad por el sirope, después de ver estas imágenes ya sé lo que le voy a echar al bagel de mañana en el desayuno. (Aún se ven pegotes de nieve por ahí).

    Y sí, el vídeo mola mucho.

  • Multivac42

    21 marzo, 2014 at 14:26 Responder

    Si no los has probado sobre nieve, te lo recomiendo. Hay que echarlo bien caliente, y al enfriarse de golpe queda una textura pegajosa, que se recoge con un plaito de los de helado. Buenísimo!

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