Locos por el hockey

Si alguien preguntara cuál es el deporte favorito en Estados Unidos, probablemente no habría una única respuesta. Fútbol americano, béisbol, baloncesto… depende de la persona y de si la ciudad tiene equipo de una u otra cosa. Pero en Canadá, a diferencia de EEUU, la pregunta no tiene más que una respuesta posible: hockey. Hasta tal punto llega la pasión por este deporte, que se suele decir que si los canadienses ganan en los Juegos Olímpicos la medalla de oro en hockey, ya consideran que han ganado las Olimpiadas. En invierno, el hockey lo impregna todo, y cada parque de Montreal tiene su correspondiente rink o patinoire donde los chavales emulan a sus grandes estrellas.

Nuestros primeros pinitos con el hockey

Asistir a un partido de la liga de hockey en directo es uno de esos acontecimientos que valen la pena, y que te hacen darte cuenta que, por muy francófono y francófilo que pueda ser Quebec, estamos en Norteamérica. Y en Norteamérica el deporte es, ante todo, espectáculo. Y no solo por el deporte en sí, sino por todo lo que hay alrededor, no en vano los principales clubes de fútbol quieren imitar el modelo de ligas como la NBA o la NHL.

Nada más sentar el culo en tu asiento ya te das cuenta de la que tienen liada: la entrada de los equipos viene precedida de un espectáculo de luz y sonido digna de las mejores discotecas, y enseguida llega el solemne momento de los himnos, que todo el estadio escucha respetuosamente de pie (como Canadá y Estados Unidos comparten liga de hockey, no es raro que los rivales sean estadounidenses). También llama la atención el comportamiento del público durante el partido, tanto hacia el árbitro como hacia los rivales. Al contrario se le abuchea, faltaría más, pero este abucheo no pasa del típico e inofensivo “buuu”. Nada que ver con los insultos que se pueden oír en cualquier campo de fútbol, baloncesto o balonmano de España.

La verdad es que el hockey, como deporte, resulta bastante entretenido. Es rápido y dinámico – tanto, que a veces cuesta saber donde esta el disco – y tiene dosis de acción, tensión, contacto… (no entraré en el tema de las peleas porque desde aquí se quejan, con razón, de que lo único que nos llega del hockey son las peleas, que tampoco son tan frecuentes). Por no hablar del mérito que tiene patinar de esa manera! Pero para un europeo acostumbrado sobre todo al fútbol, sorprenden las numerosas interrupciones, que llegan a romper el ritmo del partido. Las televisiones aprovechan para meter su buena dosis de anuncios, pero en el estadio, es en esas pausas donde uno no puede evitar pensar en esos capítulos de los Simpson que tantas referencias culturales nos dan.

Cada una de las pausas viene acompañada por algún show: música de baile a todo volumen, retos en el videomarcador, disparo de camisetas con cañones (en serio!!), la kiss-camera buscando a parejas desprevenidas… Todo ello, por supuesto, aceptado, fomentado y disfrutado por una multitud enfervorecida que no tiene el más mínimo atisbo de vergüenza. Todo el mundo chilla, anima, participa, baila, canta, ríe... y también, no hay que olvidarlo, consume. El precio de una cerveza en el estadio supera los 10 dólares, y para un trozo de pizza o unos nachos es fácil que te pidan un aval. Pero aun así, las cervezas caen con alegría, los chicos de las palomitas no dan abasto, y en los descansos entre periodos todo el mundo sale con una bandeja de nachos o un perrito caliente.

En Quebec, esta pasión por el hockey va incluso mas allá, y me atrevería a decir que pocas cosas unen tanto a francófonos y  anglófonos, a gentes de todas las razas y diversos orígenes como los Montreal Canadiens. Fundado en 1909, este equipo es el más antiguo de Norteamérica, y también el que más copas Stanley ha ganado en la historia (23). Sin embargo, la última vez que ganaron el torneo fue en 1993, hace ya la friolera de 21 años. Esto ha creado una cierta ansiedad en el público, que puede pasar de la euforia a la depresión según el resultado del último partido, y que tiene tantas ganas de volver a celebrar un éxito que a la mínima ocasión se auto-convencen de que “este año sí”.

Y eso es lo que está pasando este año. Después de una temporada bastante irregular, los Canadiens pasaron la primera eliminatoria de los play-off barriendo a Tampa Bay en cuatro partidos. Y una vez más, el público empezó a decirse que, quien sabe, quizá “este año sí”. La siguiente eliminatoria emparejó a Montreal con el mejor equipo de la temporada, un rival histórico y uno de los mayores favoritos a ganar este año: Boston. Contra todo pronóstico, la serie llegó igualada hasta el séptimo partido, y eso quería decir que los Canadiens y los Boston Bruins se lo jugarían todo en un último partido, que se jugaría en Massachusetts.

Los himnos, una cosa seria.
La expectación antes de este partido era enorme: banderas en los balcones, gente con la camiseta por las calles, y hasta el alcalde de Montreal llamando al de Boston para proponerle una apuesta: el que perdiera haría ondear en su ayuntamiento la bandera del ganador (no deja de ser curioso cómo el alcalde de Montreal llama todo emocionado mientras el de Boston parece haber descubierto poco antes que tienen un equipo de hockey).

Para encauzar toda esa emoción, el partido se retransmitió en directo a través del videomarcador del Centre Bell, el estadio de los Canadiens, previo pago de una entrada relativamente asequible (normalmente el precio de los billetes es prohibitivo). Eso no nos lo podíamos perder, así que nos acercamos con unos amigos, y la verdad es que pesar de la expectación que había, no me esperaba lo que me encontré: un estadio abarrotado con más de 20.000 personas, dispuestas a animar hasta el final a su equipo. El ambiente era igual que si el partido se estuviera jugando allí, y por supuesto no faltaba ninguno de los ingredientes: la música, la mascota, los bailes, el público entregado… y eso que estamos hablando de un partido de cuartos de final… en una pantalla!!!

El estadio, a reventar. No busquéis jugadores en el hielo, están en la pantalla

La noche no pudo salir mejor, porque los Canadiens jugaron el mejor partido de la temporada y vencieron a los Bruins por 3 a 1. Con el bocinazo final, la alegría se desbordó, y los alrededores del estadio recordaban a Cibeles o Canaletes después de ganar un título. Y todo por pasar a semifinales, qué no harán si ganan el campeonato! Como veis, poca broma con el hockey en Montreal.


ACTUALIZACION: en el momento de publicar esta entrada, las situación ha cambiado. Los Canadiens habían perdido el primer partido de semifinales contra los New York Rangers por un contundente 7-2. Y lo que es peor, se confirmaba la lesión para el resto de la eliminatoria de Carey Price, portero titular de Montreal y de la selección canadiense, sin duda la gran estrella del equipo. Cumpliendo lo que os comentaba más arriba, el clima ha pasado de la euforia a la depresión en tan sólo 24 horas. Pero ahora más que nunca: Go, Habs, go!!

4 Comments

  • selvi0809

    20 mayo, 2014 at 05:00 Responder

    En Joensuu el ambiente es similar con el hockey. Ahora son los mundiales.

    En ese estadio creo que caben todos los habitantes de Karelia del Norte…:)

    Buenos videos!

  • @Jmadrigalolmo @Fuego_lab

    25 mayo, 2014 at 07:56 Responder

    Integrado a tope en la vida Quebequense! Me encanta cómo lo vives. Gran reportaje cultural, porque esto no deja de ser la cultura popular de una ciudad. Saludos!

  • Multivac42

    28 mayo, 2014 at 00:05 Responder

    Javier, sin duda, esto es parte importante de la cultura de Canadá, es más que el deporte nacional, es dificil de explicar hasta que punto lo impregna todo. Por ejemplo, es impresionante llegar en avión a Montreal en invierno: la ciudad tiene una iluminación tenue, pero esta salpicada de pequeñas zonas muy iluminadas. Al acercarse te das cuenta de que son las pistas de patinaje, los campos de hockey. Hay decenas de ellos, por todas partes. Es raro que vivas a más de 10 minutos andando de una de ellas, y ademas son gratuitas. Imagina hasta qué punto esta metido en el imaginario colectivo.

    Selvi0809: gracias por pasarte y comentar. Tengo amigos que han estado un tiempo en Finlandia y ya me han contado que es parecido. Y vaya la que lio Finlandia en Sochi, eliminando a USA y Rusia y ganando el bronce!

  • Jaime

    2 junio, 2014 at 11:58 Responder

    muy curiosa la cuenta atrás en dos idiomas…ni para eso consiguen ponerse de acuerdo!

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