(Breve) balance de 2014

Un día, uno levanta la cabeza, mira el calendario, y se da cuenta de que 2014, que parece que empezara hace nada, está a punto de acabar. Y como ya va siendo tradición, no quería dejar que se fuera sin antes hacer un breve balance de lo que ha supuesto el año para Forestalia, como ya hicimos en 20112012  y 2013.
No nos vamos a engañar: este año he escrito poco. Demasiado poco. Si el año pasado lo acababa poniendo de excusa los cambios y el ajetreo del traslado a Montreal, 2014 ha sido en ese sentido mucho más tranquilo. Lo malo es que, una vez asentados aquí, el volumen de trabajo que he tenido ha sido considerable, y me ha impedido escribir más a menudo. Ni siquiera el intenso frío canadiense me ha hecho escribir más. Si es que ya me lo digo a veces a mí mismo, que me meto en demasiados fregaos. Pero bueno, a estas alturas de la vida ya no vamos a cambiar, así que dejando de lado excusas baratas y ciñéndonos al blog, vamos a hacer un repaso a las 5 entradas más leídas de entre las publicadas este año:
 
Este verano tuve la fortuna de visitar un país maravilloso: Colombia. Un viaje que dio mucho de sí, y del que compartí con vosotros uno de los lugares que más me impresionó: un palmar a casi 3.000 metros de altitud, con palmas de más de 40 metros de alto, que sobresalen entre los árboles. Investigando un poco sobre la palma de cera (Ceroxylon quindiuense) descubrí que se trata de una monocotiledónea tan singular como amenazada: a pesar de la espectacularidad de los palmares, la falta de regeneración amenaza el futuro de un ecosistema único. Además, esta entrada inauguraba una nueva sección sobre bosques singulares. Sección que, a día de hoy, sólo cuenta con esa entrada. Shame on me. Pero todo llegará, tengan ustedes paciencia.
Una de esas entradas que no podría haber escrito sin haber venido a Quebec, la tierra donde el sirope de arce es todo un símbolo. Tuve la suerte de visitar un par de érablières (‘granjas’ de producción de sirope) y aprender más sobre dónde, cuándo, y cómo se produce este dulce, muy dulce, líquido. Una entrada de las que me gusta escribir, donde aprendimos desde fisiología – quién hubiera dicho que el sirope procede de la savia bruta, ¿verdad? – hasta usos tradicionales y aprovechamientos forestales, además de otras curiosidades. ¡Ya estoy deseando que llegue otra vez marzo para ir corriendo a las cabañas de azúcar!
 
A veces, curioseando por ese océano de aguas turbulentas que es internet, uno se encuentra con videos la mar de interesantes. Eso me pasó un día de marzo, documentándome para una entrada que quería escribir sobre las adaptaciones de las plantas al frío. Me encontré con un vídeo que resumía,  en poco menos de 3 minutos, todo lo que os quería contar. Y mejor de lo que yo podría contarlo. Pero el vídeo sólo existía en inglés. Por suerte los chicos de Minute Earth tenían montada una plataforma que permitía crear y traducir subtítulos con facilidad, y me puse manos a la obra. Ya os digo que no será la última vez que utilice esta opción de crear subtítulos, para así acercar a los hispano-hablantes algunos de los recursos que – demasiado a menudo – sólo están disponibles en inglés. De hecho estos días estoy ando subtitulando otros 2 videos, ¡tendréis noticias pronto!
Sinceramente, no esperaba encontrar esta entrada en el segundo puesto de las más leídas. Y me produce una especial alegría, porque ha sido una de las pocas ocasiones en las que utilizaba el blog para hablar de mi propio trabajo, de mis propias investigaciones. El concepto de tolerancia a la sombra, aunque se usa a menudo, está lejos de estar claramente definido, y aún hoy en día sigue habiendo un cierto debate sobre qué caracteriza la tolerancia, y qué rasgos hacen que una planta resista mejor en condiciones de poca disponibilidad de luz. No sabéis el error que habéis cometido visitando tanto esta entrada, ¡eso me anima a soltaros más rollos sobre mi trabajo!

A pesar de que este año he escrito poco, ha sido el segundo de la historia del blog con más visitas. Y todo se debe a esta entrada, que para mi sorpresa, llegó a portada de Menéame. Con todo lo que eso supone: miles de visitas, nuevos lectores, comentarios de todo tipo… y que diarios como ABC recogieran la entrada. Modificándola a su antojo, por cierto, y haciendo caso omiso a la licencia CC del blog y a mi petición de explicaciones. En cualquier caso, una historia a la que llegué de manera casual, y que se ha convertido en la segunda entrada más vista en la historia de Forestalia. Y es que el misterio vende, y sino que se lo pregunten a Iker Jiménez.

En definitiva, un top 5 muy forestal, ya voy viendo que lo que más interesa es el tema principal del blog, no tanto mis desvaríos ocasionales. Tomo nota. Igual que ya hice el año pasado, este año he intentado compensar lo poco que escribía en el blog siendo más activo en Facebook, donde he colgado bastantes enlaces a noticias o vídeos que me parecían interesantes. Y parece que esa faceta os gusta, ya que por segundo año consecutivo el número de seguidores se ha doblado, y ya somos más de 800. ¡Mil gracias a todos los que me seguís por ese medio!
 

Además, en 2014 se ha materializado mi participación en un proyecto que me hace especial ilusión: formar parte de Principia, la nueva aventura de divulgación que ha emprendido el equipo que llevaba la excelente JoF. Con un equipo y nos antecedentes así, no dudé ni un minuto en subirme al carro (ya os he dicho antes que tengo problemas con eso de decir que no). Mi primera colaboración con ellos aún no se ha publicado – tiene que estar al caer -, pero seguro que el año que viene vendrán unas cuantas más, de las que iré informando puntualmente por aquí. Mientras tanto, os recomiendo a todos que le echéis un ojo a la web del proyecto y que les (nos) sigáis en Twitter o Facebook.

Y ahora es cuando debería hacer propósito de enmienda y deciros que en este año que viene voy a intentar sacar más tiempo y escribir más a menudo, pero siendo sincero, no estoy seguro de que lo pueda lograr. Y no sólo porque el 2015 se presente muy cargado de trabajo – que también – sino porque en unos pocos meses llegará a mi vida una personita que, probablemente, ocupe todo el tiempo libre que pudiera tener. Así que lo único que os puedo decir es que haré lo que pueda, o más bien, lo que me dejen. Quién sabe, ¡quizá en las interminables horas de lloros e insomnio nocturno que me esperan por delante me de por escribir, y sea el año más productivo en Forestalia!

 

En cualquier caso, muchas gracias a todos por seguir ahí, feliz año, y sobre todo:

¡Sed felices!

2 Comments

  • @Jmadrigalolmo @Fuego_lab

    30 diciembre, 2014 at 23:13 Responder

    Enhorabuena Aitor, sigues siendo nuestra referencia bloguera del mundo fotestal que ya has dado el paso al gran público. Y enhorabuena a los futuros padres! Feliz Año!

  • Multivac42

    1 enero, 2015 at 18:39 Responder

    Gracias!! Lo del gran público tiene guasa, señor premios bitácoras!! 😉
    Feliz año!

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