Nuevo año, viejos propósitos

Despedía el año pasado con un balance de lo que había traído 2015 para Forestalia, que no fue gran cosa, y es de recibo comenzar este 2016 con los típicos propósitos de año nuevo. Tampoco estoy sobrado de tiempo como para comprometerme a cambiar drásticamente mi manera de trabajar o de escribir en el blog, y además establecerse metas irrealizables es una fuente casi segura de frustración. Pero sí hay algunas acciones que me gustaría incorporar a mi día a día, cosas sencillas que – espero – deberían tener un efecto en mi productividad. No pretendo cumplir todas, pero ponerlas por escrito debería ayudarme a que al menos consiga alguna de ellas.
Fusilado sin piedad del blog de Jacquelyn Gill, pero es que viene tan al caso…

 

El año pasado me uní a la iniciativa #365papers, propuesta por Jacquelyn Gill (cuyo blog, The Contemplative Mammoth, os recomiendo). La idea es sencilla: leer un paper cada día, y utilizar el hashtag #365papers como una especie de rastro de miguitas para poder saber lo que leemos. Como decía, el año pasado me uní, pero deje de seguir la cuenta al paper 20 o 30. Este año pienso retomarlo, sabiendo que ni de coña llegaré a 365, pero sabiendo también que el simple hecho de apuntarlo me hace ser más consciente de cuánto leo, y sobre todo, de qué leo. Por ello, además del hashtag voy a monitorear algunos datos de lo que leo: autores, revista, año… Seguro que me permite aprender sobre mis hábitos de lectura, aunque no tengo claro que eso me vaya a servir de mucho.
Otra de las cosas que llevo queriendo hacer desde hace tiempo y que siempre postergo es aprender a escribir a máquina. O a ordenador, ya me entendéis. Aunque consigo ir bastante rápido teniendo en cuenta que sólo uso los dos deditos índice – pues sí, señores, en pleno año 2016 y aún andamos así – cuando escribo textos largos se me cansan mucho las articulaciones, y corro peligro de acabar con garras en vez de manos. Para ello, cuento con Typing.com, una web que empieza desde el nivel gañán y va subiendo la dificultad progresivamente en sesiones de 10-15 minutos, que tengo pensado hacer a diario. Además, te envía un mail pasivo-agresivo si hace tiempo que no te conectas. Justo lo que necesito.
El autor, en pleno proceso de escribir esta entrada
También me gustaría aprender de una vez estadística bayesiana, que llevo tiempo detrás de ello. En su día hice un curso de métodos de máxima verosimilitud que cambió por completo mi manera de ver la estadística (con inmejorables consecuencias sobre mi carrera científica); y como muchos ven estos métodos como una especie de medio camino entre la estadística frecuentista y la bayesiana, me gustaría asomarme al lado oscuro, a ver qué hay.
En su día también hice un curso online sobre escritura científica que recomendaba sacar tiempo a diario para escribir. Como fuera, y de donde fuera. Aunque fuera sólo un ratito, un par de párrafos, unas líneas. De esa manera, aseguraban, se vencía el miedo al folio en blanco y se avanzaba sin darse uno cuenta. Aunque escribir cada día lo veo excesivo en mi caso, sí que voy a intentar fijar un tiempo definido, aún no sé cuánto ni cuándo, en el que deje todo lo que tenga entre manos y sólo me dedique a escribir. Además, intentaré tener en todo momento papers en todos los estadios de publicación: en preparación, enviados, en revisión y en prensa. No será fácil, pero este año pasado me lo propuse y no me fue nada mal.
Respecto al blog, el primer propósito ya está cumplido: cambiar de plantilla. Aunque no hace demasiado que usaba la que tenía, nunca acabó de convencerme, sobre todo en la vista de inicio. Esta, a falta de descubrir cómo tunear un par de cosas, me parece más agradable y cómoda. Pero vosotros tenéis la última palabra, ya me diréis. Lógicamente, no puedo pasar por alto el propósito de escribir más en el blog. Jacquelyn Gill proponía para este año el reto #50posts, pero ni sueño con acercarme a esa cifra. Pero sí que quiero aumentar el número de entradas, sobre todo porque me he dado cuenta que cuanto más tardo en escribir, más pereza me da, y más épica y sorprendente me parece que tiene que ser una noticia para ser digna de entrada. Así que espero romper ese círculo vicioso publicando más, aunque a veces sean entradas menos curradas, como esta misma.
En definitiva, que estos son mis propósitos para el nuevo año. Como siempre el tiempo dirá cuáles cumplo y cuáles se quedan en el camino, pero el simple hecho de marcarse metas es la mejor manera de seguir mejorando. Creo. Si alguno tiene algún propósito de año nuevo que quiera compartir, los comentarios son vuestra casa.
¡Feliz año!

 

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