¿Qué pinta un forestal en internet?

En la pasada edición del Congreso Forestal Español, que se celebró entre el 26 y el 30 de junio en Plasencia, la organización tuvo a bien invitarme a participar en un taller sobre comunicación forestal digital. Para el taller se buscó gente con perfiles diferentes (empresa, institución, ONG, freelance) todos activos en redes, para que cada uno pudiera aportar su experiencia. Así, participaron en el taller Pilar Valbuena (@soyforestal), Jose Carlos Martínez (Reforestamos México), Guille Jové (IuFOR – Universidad de Valladolid), y José Luis Vaca (IDAF). Aunque la falta de tiempo y coordinación previa impidió que fuera un verdadero taller y fue más una especie de mesa redonda, creo que salió bastante bien, con la sala prácticamente llena y un animado turno de preguntas.

Los participantes en la mesa redonda. La mano levantada es la prueba gráfica de que hubo preguntas.
En mi caso, yo no representaba a ninguna institución, sino que iba a título individual, como bloguero, y – como dijeron en la presentación – referente de la divulgación forestal. El hecho de que este blog, en el que tan pronto se habla de bosques como de hockey o de camisetas de futbol y donde ya apenas escribo, sea un referente de la divulgación forestal ya nos da una pista de cómo está el tema. Lo que si reconozco que soy es uno de los pioneros de la blogosfera forestal, no en vano hace ya 7 años que empecé con Forestalia. Y como sabe más el diablo por viejo que por diablo, pues debieron pensar que tenía algo que decir. Así que en esta entrada voy a contaros un poco en qué consistió mi intervención, que podría decirse que fue un alegato a convertirnos todos en forestales activos y divulgar, cada uno en la medida de nuestras posibilidades.

Como decía, son ya más de 7 años en Forestalia, con más de 150 entradas, cientos de miles de visitas, centenares de comentarios… Y sin embargo, tras estos 7 años aún tengo la sensación de que lo forestal, el forestal, son unos completos desconocidos para la mayor parte de la gente.

Pero esto no es nuevo. De hecho en el anterior Congreso Forestal, en 2013, Yeray Martínez, de PROFOR Canarias ya presentó un trabajo con el título: “Profesionales forestales: somos invisibles“, donde ya denunciaba esto mismo. Las causas de esta invisibilidad seguro que son complejas y variadas, pero como es muy fácil echar la culpa a los demás, quiero empezar con la autocrítica. Y es que creo que el sector forestal, como colectivo, tiene una buena parte de la culpa de la visión que de él se tiene, o del desconocimiento. Por un lado, a los Ingenieros (forestales y de montes), se nos forma para ser, eso, ingenieros, y eso implica fundamentalmente saber resolver problemas, no necesariamente ser didácticos.

Durante mucho tiempo, hemos permanecido callados demasiadas veces, dejando que se extendieran e impregnaran en la opinión pública mensajes que hacían mucho daño no sólo al colectivo, sino también al propio medio natural. Un ejemplo lo podemos encontrar en las denostadas repoblaciones del Plan General de Repoblación Forestal (1940-1984). Un plan en el que sin duda se cometieron numerosos errores, seguro, pero que estoy convencido que aportó – con sus luces y sombras – mucho más de lo que quitó. Y del que se han dicho auténticas barbaridades que desde el colectivo forestal apenas se intentaban rebatir.

En modo telepredicador durante el taller de comunicación
Pero aparte del mea culpa, otros factores también han influido tanto o más, y por ejemplo el progresivo abandono del campo a favor de la ciudad tiene bastante que ver. La población rural en España ha pasado del 71% en 1950 a menos del 20% hoy. La población urbana vive lógicamente más de espaldas al monte y lo que se hace en él, y en muchos casos sabe del bosque por lo que ve cuando va de excursión (en el mejor de los casos) o directamente por lo que le cuentan en los medios.

Bambi, contigo empezó todo
Esos medios, que – también hay que decirlo – muchas veces han contribuido y contribuyen aún a transmitir visiones simplistas del mundo forestal, donde el conservacionista era el bueno de la película y el forestal, el motoserrista, el maderero, los malos malísimos. En este mismo Congreso Rafael Serrada situaba el origen de esta visión maniqueísta de la naturaleza en Bambi, la peli de Disney. Y probablemente tenga razón y sea a partir de ese momento, con el auge del ecologismo, cuando se empezó a implantar la idea de que la naturaleza era sabia, perfecta y armoniosa, y toda intervención humana se debía evitar.  A eso le tenemos que sumar – autocrítica una vez más – que el Cuerpo de Ingenieros de Montes tuvo en el pasado un caracter pseudomilitar y era visto en numerosos pueblos como la autoridad que llegaba de fuera a imponer lo que había que hacer. Con todo esto, a veces uno piensa que sería mejor que fueramos desconocidos, porque la vision que se tiene del ingeniero de montes en la mayor parte de la sociedad podría ser algo así:

Pero como he dicho antes, soy muy autocrítico, y debemos reconocer que como sector también tenemos nuestros sesgos, y así es como vemos nosotros a los demás:

Lo que no comparto con Serrada es su percepción pesimista de que seguimos igual que hace 30 años. Creo que por suerte esta visión empieza a cambiar, y aunque hay grupos que continúan obviando el papel de lo forestal –  ahora da gusto ver como el Colegio de Ingenieros de Montes, Greenpeace o WWF transmiten todos mensajes muy parecidos. Y es que, como dijo Pilar Valbuena en el taller, si el forestal piensa que el ecologista es el enemigo a combatir, se equivoca. En vez de ir contra ellos, debemos aprovechar que ahora estamos prácticamente en el mismo barco y aprovechar su enorme experiencia y efectividad a la hora de transmitir los mensajes.

Por que lo que está claro es que hay un gran, enorme, desconocimiento de la realidad forestal. Esto se ve en los resultados de la encuesta sobre percepción de los bosques y el sector forestal, que se realizó en 2009 a más de 11.000 ciudadanos de la UE, y que arrojaron unos preocupantes resultados en España, como comentamos en esta entrada.
Y es que el 70% de los españoles pensaba que la superficie forestal está en descenso, cuando la realidad es que aumenta a más del 1% anual. Además, 2 de cada 3 ciudadanos consideraba que utilizar madera (sin especificar el uso, hasta donde yo sé), podía repercutir negativamente en la lucha contra el cambio climático. Y ya para rematar, el 50%, la mitad de los españoles encuestados citó la gestión forestal como una de las dos principales amenazas de los bosques. Como decía, esta todo por hacer.

Ante esto, como comenté en Plasencia, tenemos dos opciones. La primera es lamentarnos, quejarnos de que la sociedad vive de espaldas al bosque y de que son todos unos pijos urbanitas que no tienen ni idea. La segunda es arremangarnos, bajar al lodo y empezar a combatir esa visión sesgada del sector forestal. No hace falta ser un experto, académico o erudito. No hace falta tener acceso a los grandes medios de comunicación. No hace falta escribir en los periódicos o salir por la tele. Por supuesto, tener todo eso sería lo ideal, pero no es sencillo, y en realidad no hace falta. Las últimas encuestas muestran que internet es ya la principal fuente de información de noticias de carácter técnico-científico. Y el acceso a internet lo tenemos todos. Tenemos en nuestra mano la herramienta más poderosa jamás creada para transmitir información. Y si no lo hacemos, otros lo harán, pero no contemos conque digan lo que nos gustaría oir. Por eso, quiero acabar suscribiendo el llamamiento que hizo la cuenta “Educación Forestal” tras el lamentable incendio de Pedrógão Grande, en Portugal. Por eso cada uno de nosotros, cada uno en la medida de sus posibilidades, debe ser un #ForestalActivo. Porque está todo por hacer, y todos sumamos.

3 Comments

  • Rafael Serrada

    16 julio, 2017 at 21:43 Responder

    Hola Aitor y lectores. Me gusta el post en fondo y forma. Se menciona mi intervención en 7CFE, que fue puramente descriptiva de un proceso y una situación. Espero que esté pronto disponible. El posible pesimismo pudo estar en respuestas a preguntas. La montaña de maniqueismo, simplificación y sectarismo tan grande y está tan bien alimentada que uno se encuentra ya cansado de luchar contra ella. Conocerla es necesario para seguir trabajando en, por y para el monte, como haceis muchos de vosotros, ánimo!!!.

  • multivac42

    18 julio, 2017 at 01:08 Responder

    Muchas gracias Rafael por comentar.
    Como bien dices, lo del pesimismo de tu intervención se refiere al turno de preguntas, cuando yo pregunté por la parte de responsabilidad del propio sector forestal, y creo recordar que Javier Madrigal preguntó por si apreciabas una mejora en la situación. Estamos muy, muy lejos de la situación que nos gustaría, y el maniqueísmo del que hablabas no solo existe sino que es todavía dominante en la opinión pública, pero quiero ser optimista, y me parece que incluso con los pocos años que llevo en esto, noto una cierta mejora en los últimos años.

    Esperemos que cada vez más gente se sume a esta tarea y entre todos podamos hacer calar mensajes con fundamento técnico. Al menos hay que intentarlo!

    Un saludo

    Aitor

  • Rafael Serrada

    18 julio, 2017 at 17:03 Responder

    Hola Aitor y lectores, agradezco mucho poder disponer de un medio de expresión como este, sin la limitación de 140 caracteres.
    En relación con la posible (y necesaria) convergencia con las organizaciones que dominan la opinión pública en nuestro sector, entre optimismo y pesimismo hay que actuar con realismo, en esta deseable tarea.
    Anoto un par de reflexiones para contribuir al realismo:

    Despues de un periodo de convergencia cierto, tras el 7CFE, hemos visto el intento de paralizar una clara en MUP 156, Madrid, Sierra Escalva (ya no tan calva), repoblada con monocultivo de pinos malos y franquistas. Lo intentan Ec en Acción secundados por Greenpeace. Paradójicamente alegan los “valores naturales” de una masa que ellos nunca habrían promovido, que contradicción!!!. Podemos creer que la convergencia es sincera?. Yo ya he visto muchos casos parecidos y por eso me acuerdo de un proceso que sucedió en Chicago años 20. Conviene destrozar de vez en cuando una tienda (léase administración forestal) para que las otras sigan con los peajes.
    En mi intervención me refería al antropomorfismo sensiblero que otorga características humanas a animales, plantas y sistemas. Esto da lugar a solicitar, erróneamente, derechos para ellos. No existen esos derechos, lo que existen son Obligaciones de los humanos para amparar y gestionar a plantas, animales y sistemas. Para garantizar que se cumplan las obligaciones las sociedades ha generado la Jurisdicción y la Administración, entes que vienen cumpliendo con su función. Si se admiten los “derechos” de los elementos naturales, quiénes son los entes encargados de definirlos y defenderlos? Es evidente el origen del conflicto y la dificultad de resolución.

    Esto pasa no solo en nuestro sector. Por ejemplo, inventar un derecho a decidir por unos pocos, cuando ya está establecido el derecho a decidir por todos, lleva a impulsar nuevos entes y al maniqueismo.

    Es realista analizar nuestro sector en el contexto general, eso si, sin dejar de opinar y de trabajar.

    Muchas gracias por aguantar las batallitas.

    A Aitor, gracias por la hospitalidad. Te has excedido en twiter con lo de “grande”, solo currante.

    Un abrazo a todos los forestales.

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