¿Dónde están las mujeres forestales?

Ayer, el periodista Manuel Ansede, de Materia (sección de ciencia de El País), compartía en twitter un hilo bastante revelador:

El propio tuit lo dice todo: la idea era visualizar el famoso “techo de cristal” contando la proporción de mujeres en las fotos oficiales de los actos recientes del rey. Las fotos incluían organismos y entidades de todo tipo: la cúpula del Real Automóvil Club de España, la foto oficial de la apertura del año judicial, el Consejo General de Colegios de Médicos… pero también, casualidades de la vida, incluía la recepción que el rey Felipe VI hizo a la agrupación de entidades forestales “Juntos por los bosques“. Así que podríamos decir que el sector forestal estaba también representado. ¿Y el resultado? 31 hombres y 6 mujeres. Es decir, un 16.2% de mujeres. Aunque lo forestal no sale especialmente mal parado en comparación con otros sectores (sobre todo el militar y el judicial, donde hay 0 mujeres), la cifra me sigue pareciendo bajísima, y reveladora de lo mucho que queda por hacer para alcanzar la igualdad, como ya expresé ayer mismo:

En el pequeño debate que siguió a este tuit se planteaba que el menor número de mujeres en cargos de responsabilidad obedece en parte a que hace años, menos mujeres estudiaban, y por lo tanto hay menos mujeres mayores que hombres mayores en esas profesiones. Asumiendo que es lógico que los cargos de responsabilidad estén mayormente ocupados por personas de cierta edad (aspecto también muy discutible), es verdad que el ratio mujeres-hombres es menor cuanto mayor sea la franja de edad que consideramos, pero esta no es ni mucho menos la única razón, como se ve en la abundancia de señores mayores en el Colegio de Enfermería o el comité organizador del Congreso Mundial de Veterinaria, dos profesiones donde las mujeres son mayoría desde hace bastantes años.

Cuando hablamos de mujeres forestales, no nos referimos a esto…

Lo primero a valorar es si ese 13% es representativo de todo el sector forestal. Pues bien, sin pretender ser exhaustivo, nos encontramos con otros ejemplos similares o peores, como las juntas directivas de los Colegios Oficiales de Ingenieros de Montes (11 hombres – 3 mujeres) o de Ingenieros Técnicos Forestales (9 h – 2m), el Consejo de Administración de ENCE (13 h – 1m) o el hecho de que apenas haya catedráticas universitaria en escuelas de Ingeniería Forestal en España, y sólo una Profesora de Investigación (gracias a Javier Madrigal por el dato). Por suerte hay también ejemplos más esperanzadores, como la Junta Directiva de la SECF (compuesta por 5 hombres y 6 mujeres), o PEFC España (3 hombres y 5 mujeres).

Pero ¿representan estas cifras el verdadero ratio en el sector forestal? Pues no dispongo de datos, pero durante mi paso por la Universidad, entre 1999 y 2006, el ratio hombres-mujeres estaba bastante equilibrado, aunque quizá hubiera algo más de chicos, pongamos un 60-40. Creo que ya ha pasado bastante tiempo desde entonces como para que esa paridad real del sector empiece a verse reflejada en los órganos colegiales, juntas directivas, consejos de administración… pero también en actividades del día a día, como actos públicos, conferencias, cursos… En definitiva, en la actividad forestal en general. Y es que otro aspecto  bien conocido, y que me toca más de cerca, es el menor número de mujeres en los eventos públicos, como charlas, coloquios, conferencias, etc., una situación que denuncia la cuenta de twitter Women in Forestry, que os recomiendo seguir. Por poner un ejemplo, acabo de participar en la redacción de un capítulo de un libro de temática forestal que incluye 25 autores de 15 instituciones distintas, pero sólo 3 mujeres.

Nos vamos acercando, aunque tampoco es exactamente esto…

Lo curioso es que la menor proporción de mujeres en actos públicos no se debe sólo a que se las invite menos (que por supuesto, es un factor muy importante), sino que además sabemos que tienden a aceptar menos cuando se las invita. En esa decisión intervienen muchos factores, entre ellos que las mujeres tienden a tener más cargas familiares y no siempre pueden desplazarse (el famoso “suelo pegajoso“), pero también que suelen tener más inseguridad a la hora de hablar y presentarse en público, no en vano el síndrome del impostor es mucho más habitual en mujeres que en hombres. Yy es que hay estudios que determinan que no se las juzga igual que a nosotros cuando hablan en público. Por ejemplo, se las interrumpe más que a los hombres.

Ante todo esto, podemos esperar a que la situación vaya cambiando poco a poco, confiando en el paso del tiempo y la evolución de la sociedad, o podemos contribuir a que cambie, cada uno en la medida de nuestras posibilidades. Y es que está claro que no podemos cambiar la sociedad de un plumazo, pero hay pequeñas medidas que pueden contribuir, y tomar consciencia es un primer paso. Si organizas un acto, del tipo que sea, ya es un avance que tengas en cuenta este aspecto a la hora de pensar en la lista de ponentes, o autores, a invitar. Por ejemplo, el ratio de ponentes, así como de ponentes invitados, en el pasado Congreso Forestal Español se aproximó bastante al 50/50, y es que hubo una voluntad activa de que así fuera. Si además tomas algún tipo de medida que ayude a conciliar a todos los asistentes, mejor que mejor. Por ejemplo, una buena amiga asistió al citado Congreso Forestal Español con su bebé de meses, y no había en todo el auditorio una sala donde pudiera darle el pecho con un mínimo de tranquilidad, entre otras cosas seguramente porque nadie había pensado en esa posibilidad (cierto es que el diseño del Palacio de Congresos, con sus baños en los pasillos, tampoco ayudaba mucho). Son medidas sencillas, que no cuestan apenas nada, pero que pueden hacer que alguien decida asistir o no a un acto.

Casi, aunque las camisas de cuadros son opcionales…

No se trata de discriminación positiva, sino de contribuir a romper el círculo vicioso que hace que haya sistemáticamente menos mujeres que hombres, y que a (casi) nadie le parezca raro, incluyendo a las propias mujeres. Cuanta mayor visibilidad les demos a las mujeres forestales, cuanto más normal se haga que la mitad de los ponentes, autores, rectores, directores… sean mujeres, más cerca estaremos de no tener que pensar en estos aspectos. Mientras tanto, es responsabilidad de todos que el excelente trabajo que hacen todas las mujeres forestales no quede escondido entre capas de corporativismo, complacencia, desconocimiento y, llamémoslo por su nombre, machismo. De darles visibilidad, hacer que salga a la luz todo el talento y trabajo de las mujeres forestales. El sector no puede permitirse otra cosa.

Postdata: os animo a dejar un comentario con vuestra experiencia personal o el ratio en los órganos de poder de vuestro centro de trabajo. Así nos haremos, entre todos, una idea más aproximada de la situación del sector forestal en cuanto a políticas de género.

Vale, ahora creo que lo tenemos

13 Comments

  • Alba Marquez

    27 noviembre, 2017 at 19:13 Responder

    Primero felicitarte por el artículo, me ha encantado el análisis de las cifras, que refleja muy bien las situación actual . En IDAF, S.L. le damos, en parte, la vuelta a la situación, ya que somo 3 hombres y 7 mujeres, estos números incluyen los 3 cargos más altos, que pertenecen a 2 hombres y una mujer.

    • multivac42

      27 noviembre, 2017 at 22:19 Responder

      ¡Pues bravo por IDAF! ¡Que cunda el ejemplo! I gràcies per passar-te per aquí!

  • Pilar Valbuena

    27 noviembre, 2017 at 19:55 Responder

    Enhorabuena por el artículo… Yo tengo anécdotas del sector que creo que no puedo poner por escrito… pero también creo que las cosas están cambiando. Por donde me muevo por mi trabajo (comunicación forestal, internacional) es curioso como cambia el panorama de un país a otro… y en el caso de algunos países, por ejemplo, es por la implementación de políticas específicas de género en el sector desde hace más de 10 años… un Director General de Bosques de Argelia me dijo hace unos 3 años (ya está jubilado, para que veas su edad aproximada) que él tenía mucho en cuenta esto… quería el mejor para un puesto, sin importar su género. Resultado: más mujeres en puestos de responsabilidad… Si que es cierto que otros países con estas políticas no han tenido ese resultado, ya que la aplicación de las mismas depende mucho de la persona que toma las decisiones… Este tema da para mucho, la verdad… y creo que son muchos factores los implicados, como la situación familiar, por ejemplo…

    • multivac42

      27 noviembre, 2017 at 22:20 Responder

      Por supuesto! Pero como decía Sonia en Facebook, lo principal es ser conscientes del sesgo que tenemos todos. Ese es el primer paso! Luego, como bien dices, hay muchos factores implicados!

      un abrazo!

  • Sonia Roig Gómez

    27 noviembre, 2017 at 21:24 Responder

    Enhorabuena por la entrada; es un tema común en ciencia..aunque como dices, lo forestal y agronómico no son precisamente los campos peores parados; ni, como dice Pilar, la cuenca mediterránea. Hay por ahí un informe de 2008 (Gender in forestry) que señala una proporción aún peor en CentroEuropa…no hay nada como asistir a una reunión tipo EFI y contar representantes femeninas no-secretaría para darse cuenta….será que en España, Portugal, Grecia no nos podemos permitir el lujo de dejar de trabajar tres o cuatro años tras tener un hijo (¡ay, la hipoteca!).

    Os dejo aquí algunos datos más:
    -en la última reunión de la junta directiva (octubre) de la SECF se acordó elaborar un informe sobre la situación de la mujer en el sector forestal…en ello estamos.
    -igual que en la junta directiva de la SECF, la Sociedad Española de Pastos puede presumir de altos niveles de representación femenina: 1 presidenta, 1 vicepresidenta y 4 vocales (de 6)
    – en 2012 hicimos este trabajo “ROIG, S.; DOMÍNGUEZ YAÑEZ, M.L. 2012. Women in Spanish Forestry university studies: what is a girl like you doing in a place like this? EFIMED Scientific Seminar, Women making a difference. Túnez, 14 Junio 2012” (a ver cómo puedo colgaros el pdf o una imagen) en el que analizábamos la evolución de las estudiantes en la ETSI de Montes desde su inicio hasta 2010: lento ascenso hasta un 30% en los 90’s..casi 40% a principios de los 2000…pero mi sensación actual es que no llegan a un 20% (Grado Ing Forestal)….y descendiendo. También es verdad que el % de mujeres en el Grado en Ing del Medio Natural es superior al 80%..
    -forestales profesoras? muy, muy pocas (en Madrid!)…En el trabajo anterior lo analizamos también…Si quitamos el grupo de ciencias básicas..poquitas
    -de dar de mamar en congresos…ya otro día, que también hay muchas anécdotas en ese aspecto…

    Otra cuestión que se podría debatir es que pocos (hombres o mujeres) resistirían un análisis de la paridad o un cierto equilibrio en su selección de revisores, conferenciantes… Es ese sesgo que existe y que tenemos todos, si no estamos atentos. Yo misma me hice el examen de un ciclo de seminarios…y no salí bien parada… El congreso de este año fue muy equilibrado, pero “costó”, y porque estuvimos muy encima…

    ¡Perdón por el rollo! Espero que podamos darle un empujón al informe SECF y seguiremos hablando del tema… ¡Un abrazo!

    • multivac42

      27 noviembre, 2017 at 22:29 Responder

      ¡Muchas gracias por el comentario, Sonia! La SECF es sin duda un buen ejemplo en este sentido, y se notó en el 7CFE. No sabía que estabais preparando un informe, estoy deseando leerlo! Y si me puedes pasar por email el pdf de vuestra publicación, te lo agradeceré!

      Es fundamental lo que comentas de los sesgos. Yo mismo, como coordinador de una mesa en el CFE, me vi pensando en 3 hombres cuando me pidieron que propusiera 3 candidatos para las charlas inaugurales. Por eso lo principal es ser conscientes de que los sesgos existen, de que los tenemos todos (todos, también las mujeres), y a partir de ahí podemos auto-imponernos revisar nuestras decisiones para corregir los desequilibrios.

      Luego está el tema de que las mujeres aceptáis menos las invitaciones. Me sorprendió descubrirlo, no hasta hace poco no había pensado en ello. A mi juicio, sirve a veces de excusa para “lavar conciencias”, y es que he escuchado varias veces aquello de “si les invito, pero ellas no quieren venir, ¿qué quieres que haga?”. Al final, la mayor visibilidad no supone la igualdad “real” (de salarios, de oportunidades), pero sin duda ayuda.

      Un abrazo!

  • Graciela

    28 noviembre, 2017 at 09:52 Responder

    Gracias por escribir esta entrada, ¡muy buen timing!

    Como decía Sonia, es algo extendido en todas las disciplinas, sin excepción. El sesgo existe y se aplica inter e intra género y es, como buen sesgo, bastante insconsciente. La comisión de Mujeres y Ciencia del CSIC lleva años (más de 15) intentando visibilizar el problema y buscando soluciones, sin mucho apoyo de la propia institución, todo sea dicho, porque en general hay cosas más importantes que hacer según ellos. Desde que me dedico a esto de la “ciencia” para mi ha sido bastante notable esa diferencia que se observa en todas las disciplinas, instituciones, generaciones y países, siendo la única muejr en muchos ambientes; especialmente el trabajo de campo, en lugares remotos y tradicionalmente masculinos.

    Para mi, lo realmente crítico es que la imperante falta de diversidad no contribuye en nada a encontrar soluciones creativas a un problema (este artículo es revelador http://www.pnas.org/content/101/46/16385.full.pdf) pero ya no solo entre géneros, sino incluso en formas de actuar sobre un problema. El actual modelo científico solo permite un tipo concreto de investigador/a y eso, necesariamente aboca a repetir una y otra vez los mismos patrones.

    En relación a este reciente articulo en Nature Ecology and Evolution (https://www.nature.com/articles/s41559-017-0370-9?WT.mc_id=COM_NEcoEvo_1711_Courchamp) estamos varias personas trabajando en una respuesta porque es una lista con una absoluta falta de visión inclusiva: hombres, blancos, occidentales que hacen ecología “pura”…ni el método de muestreo, ni la propia discusión facilita que sea inclusiva la lista, a pesar de que los autores reconocen el sesgo, no hacen nada para evitarlo. Este tipo de listas perpetúan el problema para la siguiente generación de profesionales científicos.

    Un saludo y gracias por dejarnos explotar tu muro Aitor!

  • Graciela

    28 noviembre, 2017 at 10:11 Responder

    Ah! se me olvidaba, una nota sobre lo de aceptar invitaciones.
    Cuando eres de las “pocas” en tu disciplina que acepta invitaciones te buscan para todo…y eso carga inmensamente tu agenda, tanto, que necesariamente has de decir que no a cosas.

    Además está el (des) equilibrio casa-trabajo que implica en muchas ocasiones que hay personas dependientes que están a cargo sobre todo de la mujer- no es mi caso, porque mi familia funciona de una manera muy equilibrada, pero sí el caso generalizado – y hay que minimizar el campo, los congresos y una cosa que tiene un efecto velado pero real, el tiempo tras el congreso. Las mujeres tendemos a irnos justo al terminar los eventos o incluso antes de que acaben, lo que implica menores interacciones que puedan dar pie a un nuevo proyecto, desarrollo de idea, publicación, etc…

    El valor de las “sociales” en estos eventos es muy real y las mujeres suelen estar ausentes.

    • multivac42

      5 diciembre, 2017 at 14:03 Responder

      Perdona que haya tardado en contestar, casi se me pasa! Has dado en la raíz del problema: estamos tan acostumbrados a que la figura dominante, o casi única, sea la del hombre blanco de una cierta edad que a veces ni nos damos cuenta de hasta qué punto otras voces quedan infrarrepresentadas. Lo peor es eso, que ni nos damos cuenta, hay que “educarse” en pensar en estas cosas de manera activa, y aún así no estamos ni mucho menos libres de los sesgos.

      Respecto a las invitaciones, por supuesto no quería poner el peso de la responsabilidad en las que precisamente decís que sí, ni en las que dicen que no, que sus razones tienen, y normalmente muy buenas. Pero claro, ampararse en que las mujeres aceptan menos me parece una excusa para evitar hacer políticvas más inclusivas. Buen apunte lo del “tercer tiempo” tras el congreso, ni lo había pensado.

      Gracias a tí por comentar y ánimo con la pelea en el CSIC!

  • Malena Fernández

    28 noviembre, 2017 at 11:47 Responder

    Te felicito por el artículo. Yo soy forestal en Alemania y aquí el tema machismo se da por parte de hombres y mujeres.

    En la gestión del bosque comunal de donde vivo la jefa es una mujer y al principio la admiraba. No es común encontrar mujeres en este puesto de trabajo. Ella y su secretaría eran las únicas, los técnicos eran todo hombres (como suele ser habitual aquí por desgracia). Al principio me imponía mucho respeto hasta que empezó a decirme cosas indirectamente que no me gustaban nada. Por ejemplo que el trabajo de los técnicos era más para hombres, cuando venía algún trabajador de un aserradero a comprar y en la oficina éramos todo mujeres parecía que se excusaba por ello etc. Delante de mi era una roca y una buena profesional todo hay que decirlo, pero por detrás veía que se “ablandaba” delante de los hombres. Por no decir que cuando yo entraba por la puerta era “la morena” y que todas las demás eran rubias, pero yo era “la morena”(ese era mi nombre principal casi). Podría parecer inofensivo pero habría que escuchar el tono y que no se preocupaba en ningún momento si eso me molestaba. Y así unas cuantas anécdotas podría contar.

    Aquí en vez de hacer oposiciones se hace una formación de 18 meses para trabajar en el sector público. Pues una chica hizo las prácticas en este mismo sitio y me comentaba a veces las cosas que tenía que soportar en ese año de formación, se dirigían a ella como “la rubita” algunos y algunas. Con eso creo que lo digo todo. No la creían capaz de competir por ser de las mejores en esa promoción, que es importante para después encontrar trabajo, y no sólo eran los hombres los que decían esto sino también otras mujeres. Que en vez de unirnos a veces parecemos nuestras propias enemigas la verdad.

    Alemania en el sector forestal puede que sea un ejemplo, que esté avanzado y que sea de lo mejor, pero es uno de los países más machistas en los que he estado. Nunca en mi vida he escuchado tantas veces “ese es trabajo de hombres” “la cocina es lo nuestro” “el fuego es cosa de hombres” y así unas cuantas perlitas más que me dejan completamente alucinada. Mentalidad de hace más de 40 años.

    Yo trabajo y voy a formarme como pedagoga forestal, especialidad en el que yo creo que abundan más las mujeres que los hombres pero que no paran de chocar entre sí de vez en cuando con más comentarios por el estilo. Aunque es mucho mejor que si trabajas en gestión por ejemplo.

    Me alegro mucho porque cuando yo empecé la carrera en el 2008 vi que había muchas mujeres, y tanto en España como en Alemania, veo que cada vez hay más. Pero la mentalidad de la sociedad parece no estar preparada para ello. Nos queda un largo camino aún.

    Muchas gracias por tu blog,
    un abrazo!

    P.D: esto es un tema que enserio quiero tratar en mi blog pero quiero ser objetivo y exponerlo bien. Ante todo que no me “invada mucho” la rabia jeje

    • multivac42

      5 diciembre, 2017 at 14:05 Responder

      Hola Malena! Gracias por comentar y perdona el retraso en contestar!

      Pues vaya con los alemanes, no pensaba que había tanto machismo. ¿Dirías que es una cosa del sector forestal o es extensible a toda la sociedad alemana?

      Ánimo con tu formación en pedagogía forestal, un campo del que hay mucha necesidad!!!

      • Malena Fernández

        5 diciembre, 2017 at 21:33

        Gracias a ti por responder, no te preocupes por la tardanza.

        Sin duda el machismo que yo veo en este país en toda la sociedad alemana. ¡Tienen mucho que avanzar en este aspecto! parece mentira dado lo avanzados que son en otros.

        Espero recibir pronto respuesta y poder estudiar para el título de Pedagoga Forestal el año que viene, por supuesto que es un campo importante.

    • Gemma

      15 diciembre, 2017 at 10:34 Responder

      Sí sí estoy totalmente de acuerdo contigo. Ensalzamos las sociedades “del norte” donde aparentemente están más equilibrados y no, vamos a quitar ya esa etiqueta ,en Alemania esos comentarios son continuos y entran en la normalidad de su sociedad.

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