Un forestal en mi ascensor: ¿necesitamos un discurso único para el sector forestal?

  • Anda, ¡forestal! Y qué hacéis ¿cortafuegos?

Seguro que a muchos de mis lectores os han hecho esta pregunta, o alguna muy parecida. Y es que ya hemos comentado por aquí que la profesión forestal es una gran desconocida para una buena parte de la sociedad. No entraremos ahora demasiado en los motivos de este desconocimiento, que da para entrada propia (o varias), pero cada vez más voces dentro del propio sector reconocen que una de las causas es que no sabemos, o no hemos sabido, comunicar lo que hacemos. Por suerte, las cosas van cambiando, y cada vez hay más forestales implicados en dar a conocer su trabajo al mayor público posible, muy activos en redes sociales, pero también colaborando en prensa, en jornadas divulgativas o cualquier otro tipo de formato. Todo cuenta y todo suma, así que todos los que tengan cosas que contar son bienvenidos.

De hecho Pilar Valbuena defendía hace poco en su blog la necesidad de “no dejar a nadie atrás”, de involucrar a todos los actores posibles y desarrollar una estrategia de comunicación para el sector forestal, donde se definan los objetivos y se repartan, si se considera necesario, los roles. Me parece una reflexión acertada, pero que a su vez me llega a plantearme ¿quién le pone el cascabel al gato? Es decir, ¿de quién debe ser la responsabilidad de definir los objetivos del “sector” forestal en su conjunto?

Porque si en algo nos podemos poner todos de acuerdo es en la variedad de trabajos que puede ejercer un forestal, y eso si nos limitamos sólo a forestales que trabajen de “lo suyo”. Porque de los otros, por desgracia, también hay demasiados. Así de memoria, y pensando sólo en mi círculo más cercano, conozco forestales trabajando en consultoría, en la Administración, en direcciónes de obra, en investigación, como bomberos, de profesores de universidad, en Parques Nacionales, en empresas tecnológicas, en parques y jardines, en brigadas de mantenimiento de líneas eléctricas, como supervisores de seguridad y salud, en ONGs ambientalistas, como profesores de FP, técnicos en ayuntamientos, gestores de cotos de caza… y podría seguir.

Con esta diversidad de empleos (que imagino que pasará en todos los sectores, aunque no se si en tanta medida) cuesta pensar en que se pueda encontrar una única “voz” dentro del sector forestal. Quizá, como apuntaba Pilar, es que el sector como tal aún está en construcción. En ese sentido, iniciativas como la plataforma Juntos por los Bosques, que engloba a una treintena de entidades, son sin duda un paso muy importante en este sentido. Pero podríamos llevar la reflexión un paso más allá, y preguntarnos qué o quién forma realmente el sector forestal. En este sentido, no creo que debamos ser corporativistas y limitar lo forestal a las Ingenierias (grados) forestal y de Montes o los Colegios, como a veces parece tender a hacerse. Hay mucha gente trabajando en, por y para el bosque que merece ser sector forestal como el que más. Y quizá esa voz que le reclamamos al sector deba ser simplemente la suma de las múltiples voces individuales que lo componen. Quizá debemos dejar que cada uno lance su mensaje y que el resultado sea reflejo de la diversidad de opiniones. Sinceramente, no lo sé, no tengo la respuesta, pero si creo que es una reflexión a hacerse.

¿Y él? ¿Debería ser “sector forestal”?

En este sentido, y al margen de lo que planteo, hay pequeños pasos que podemos dar todos para que la próxima vez que nos pregunten qué hace un forestal podamos dar una respuesta un poco mejor que el simple “gestionar los bosques”. Hace unos meses organicé un seminario sobre comunicación científica junto a Carla Bellera, del equipo de comunicación del CTFC, y una de las actividades que pedimos a los asistentes es que pensaran y crearan un breve discurso sobre su actividad: su investigación en general, o un proyecto, su último artículo… Es lo que en inglés se conoce como elevator pitch. La idea es la siguiente: imagina que estás en un congreso, o en una reunión, o una feria, y te dispones a coger el ascensor para subir hasta el sexto piso. Justo cuando se van a cerrar las puertas se sube contigo un “pope” de tu sector profesional, ese jefazo que toma las decisiones importantes, o esa investigadora gurú con la que te encantaría colaborar, o el inversor que podría financiar tu proyecto. Estáis a solas, y hasta que lleguéis al sexto piso no se te puede escapar. Es una oportunidad única, pero sabes que sólo tienes un minuto y medio, dos como mucho, para despertar su interés sobre tu idea, tu proyecto, tu producto.

Vale, quizá no hay que llegar a estos extremos, pero creo que captáis la idea

Pues bien, la idea del elevator pitch es que, si esa situación llega a darse, no te puedes permitir dudar, balbucear o dar un discursos inconexo, ambiguo o indiferente. Lo deberías llevar preparado, porque bueno, nunca se sabe. Lo que me planteo, y a donde quiero llegar, es a lo siguiente: con la variedad de profesiones diferentes que puede desempeñar un forestal, ¿seríamos capaces de generar un elevator pitch para el sector forestal? Si el que se sube al ascensor, en vez del investigador puntero es un familiar, el lector de un diario, la concejala de tu pueblo, una periodista que ha contactado contigo o tu colega el arquitecto, ¿podríamos explicarle en un par de minutos qué hace un forestal?

Dejo aquí esta reflexión, pero como ya he dicho, estoy muy lejos de tener las respuestas, por eso me gustaría que participaráis dándome vuestra opinión en los comentarios. E incluso ¡estaría  genial si alguien se anima a intentar definir el elevator pitch de los forestales!

¡Vamos, espero vuestros comentarios!

2 Comments

  • Miguel Ángel Soto Caba

    16 April, 2018 at 13:31 Reply

    Apoyo la idea de definir lo forestal en sentido amplio, agrupando a las personas y disciplinas que trabajan en el tema, independientemente del título, y no relegarlo a los ingenieros o técnicos forestales.

    En los ya remotos tiempos del servicio militar obligatorio, a los que terminaban la mili (no es mi caso), les licenciaban con el curioso mensaje de “Valor, se le supone”. Podríamos decir que antes incluso del caso Cifuentes, lo de tener un título no te convierte automáticamente en nada. ¿Forestal, se le supone? se podría decir ahora.

    Mejor que los títulos, prefiero sumarme a personas interesadas en lo forestal, aunque no compartamos todas y cada una de las posiciones.

    saludos

  • Aitor Ameztegui

    29 April, 2018 at 12:53 Reply

    Hola Miguel Angel! Perdona, que se me había pasado tu comentario.
    Totalmente de acuerdo en lo que dices. Lo difícil será encontrar un punto de partida para, desde ahí, construir. Pero seguro que se puede!

    Un abrazo

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